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El secado de nuestros cogollos

El secado de nuestros cogollos es un proceso sencillo pero muy importante y no apto para impacientes.
El tiempo de secado va a depender de la temperatura de la sala de secado, de la humedad ambiental y de la densidad de nuestro cogollo.
Cuando cortamos una planta, los líquidos que tiene en su interior, siguen en movimiento, aunque de forma más lenta. Una vez cortado, el proceso de secado se ralentiza ya que al cerrarse los estomas, hay menor pérdida de humedad.
El proceso de secado debe ser lento y progresivo para evitar que haya mala combustión y que el sabor sea a planta “verde”. Si el secado se hace demasiado rápido, la clorofila, almidón y nitratos quedan atrapados en los tejidos de la planta y se produce el mal sabor que hemos comentado.

Es recomendable quitar las hojas y manicurar antes de poner a secar la planta ya que las hojas tardan mucho más en secar.


No os olvidéis de esto: El proceso de secado tiene que hacerse a oscuras.
Una forma adecuada de secar nuestro cogollo sería cortar la planta y ponerla a secar con los siguientes valores de humedad.
La primera semana, 75% de humedad.
Segunda semana, 65% de humedad.
Tercera semana, 50% de humedad.
Llegado a este punto, hay que comprobar que los tallos crujen al doblarlos (cuando se doblan, se parten con un crujido). Cuando los cogollos se secan uniformemente, hay una descomposición mínima de THC, obteniendo un sabor dulce y el humo es suave.
Si no puedes seguir este proceso y vas a hacerlo de forma más rápida, ten en cuenta que la temperatura adecuada para hacer el secado debe estar entre 18ºC y 24ºC y la humedad entre 45-55%. Sabrás que ya planta está seca cuando el tallo cruja al doblarlo (aproximadamente 5-7 días).
Para conseguir estos niveles de humedad, necesitamos ayudarnos de extractores y ventiladores, así como de termómetro e higrómetro que nos marquen máximas y mínimas para asegurarnos de que los valores siempre están dentro del rango adecuado. Nunca apuntar el ventilador directamente a las plantas porque no se secarían de forma homogénea. Para controlar la humedad, es necesario controlar la temperatura. Las temperaturas por debajo de 18ºC, retrasarán el secado y aumentarán la humedad. Si la humedad estuviera por encima del 80% se alargará el tiempo de secado y corremos el riesgo de que aparezcan hongos. Por el contrario, si la temperatura estuviera por encima de 29ºC el secado sería demasiado rápido y el humo se volvería áspero.


Dónde hacer el secado
La elección del lugar de secado es un tema importante para el éxito del proceso. Si no tienes sitio suficiente, puedes plantar por etapas o bien cultivar al mismo tiempo plantas rápidas y lentas de forma que la cosecha sea escalonada. Nunca seques en la sala donde tienes algún cultivo ya que puede ocurrir que hongos, ácaros o araña roja se trasladen de las plantas secas a las plantas vivas o viceversa. Observa diariamente tus cogollos para detectar posibles infestaciones de ácaros, hongos, etc.
Un sistema casero de secado sería una caja de cartón o madera. Lo ideal sería hacer un tendedero casero dentro de esta caja con hilos de lado a lado para poder colgar la planta sin que esté en contacto con las paredes o con otras plantas dejando que circule el aire por todos los lados. Acordaros de dejar zonas de ventilación para que la humedad salga con facilidad.
También se podría secar en una caja y colocar los cogollos separados unos de otros. En este caso, no os olvidéis de dar la vuelta a estos cogollos diariamente para que el secado sea homogéneo y que no aparezcan hongos.
Muy importante, forrar las cajas (fundamentalmente el suelo) con plástico o papel de aluminio para poder recoger la resina que caiga durante el secado.
Otra forma sería colgar los cogollos en un tendedero y cubrirlo con una tela. Esta tela permite absorber humedad y protege nuestras plantas secas de la luz. Además, el ventilador no incidirá directamente sobre las plantas y ayudará al secado homogéneo.
También podemos comprar una malla de secado y meterlo en un armario o zona con las condiciones de temperatura y humedad comentadas anteriormente.


Recuerda que los rayos de sol, calor y roces hacen que la marihuana secándose o ya seca, se degrade con rapidez.


El proceso de curado
Este proceso va a evitar que salga moho cuando tengamos almacenado el cogollo y además, hace que la combustión sea uniforme.
Pasado el tiempo de secado, la planta sigue teniendo algo de humedad dentro que es necesario eliminar para no estropear el cogollo durante su almacenamiento.
Para el proceso de curado podemos cortar el cogollo en trozos de 30-40 cm que serán más manejables. Los metemos en cajas de cartón o madera (no sirve de plástico ya que no absorbe la humedad y puede dejar sabor a plástico). Al contrario que durante el secado, las cajas tendrán que estar bien cerradas, sin ventilación.
El primer día la abriremos durante 5-10 minutos para dejar que salga la humedad almacenada.
El segundo día, repetimos el proceso de apertura de 5-10 minutos e igualmente el tercer día.
El cuarto día, cogeremos un trozo de muestra y lo meteremos en un recipiente de vidrio hermético (el recipiente debe ser pequeño, lo suficiente para que el cogollo elegido de muestra quepa sin tener que aplastarlo)
Si pasadas 24-48 horas lo abrimos y no hay humedad. Podremos guardar todo lo cosechado en un bote de conservación hermético.

Si vemos que aparecen gotitas en el cristal o al abrir el bote huele a humedad, alargaremos uno o dos días más el curado y volveremos a repetir el proceso con otro cogollo de muestra.


Cómo conservamos nuestro cogollo
Para mantener el aroma, el sabor y que no se degrade es importante conservarlo herméticamente. Una vez que el cogollo está bien seco y curado, podemos meter en nuestro bote de conservación un sobre de “B-62”, también llamado “Boveda”. Es un sistema que mantiene la humedad al 62% por lo que añade o absorbe humedad en función de las condiciones del aire que esté dentro de nuestro bote (no sirve para hacer el proceso de secado pero sí para que nuestro cogollo se conserve en las mejores condiciones).


Si lo envasas al vacío en un envase de vidrio, se mantendrá igual que el día que lo envasaste. Hay que tener cuidado porque los sistemas baratos de envasado al vacío a veces pierden el vacío a los pocos días.
Una vez envasado al vacío, puedes guardarlo en el frigorífico o en un lugar fresco, seco y oscuro. Asegúrate de que el bote está bien envasado al vacío ya que los frigoríficos tienen índices de humedad del 50-60%. Si el bote perdiera el vacío, entraría humedad y habría que volver a hacer todo el proceso de secado.