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Germinación y el traspaso a la zona de cultivo

Vamos a intentar resumir en unas pocas líneas los primeros pasos del cultivo para animaros a aquellos que no habéis cultivado nunca.
Lo primero que tenemos que hacer para germinar nuestra semilla es hidratar el jiffy (se puede hacer con otros sistema más caseros pero las raíces sufren más, así que os vamos a contar el sistema más fácil, rápido y cómodo). Colocamos un recipiente con agua, añadimos 1 gota de agua oxigenada por cada litro y echamos nuestro jiffy. En pocos minutos veremos cómo se hincha y se aclara la película blanquecina que lo recubre. En esta foto podéis ver en la fila de abajo el jiffy seco y en la de arriba, una vez que lo hemos hidratado.

jiffy seco y humedecido

Colocamos el jiffy en una bandeja de alveolos especial para jiffys o bien en un recipiente abierto (tipo bandeja de casa) para que el aire pueda circular sin dificultad.

bandeja de jiffy

Hacemos una pequeña hendidura en el jiffy y colocamos nuestra semilla. A continuación, tapamos la semilla con el sustrato del jiffy. No hay que enterrarla mucho, lo suficiente para que no le dé la luz.

Tenemos que hacer un seguimiento diario para que no se seque en ningún momento. Cuando veamos que empieza a secarse, le añadimos agua (unos 10 ml), no dejar que se encharque, la semilla podría pudrirse.
Cuando la planta haya crecido unos 15 cm (que tenga 2 hojas) la trasplantamos a una maceta de 1 litro. Pondremos una base de sustrato en la maceta, colocamos el jiffy con la planta de modo que cuando rellenemos con el sustrato, quede prácticamente todo el tallo cubierto y sobresalga del sustrato las 2 hojitas de la planta. De esta forma, todo el tallo enterrado desarrollará raíces que ayudaran al crecimiento de la planta.

esquema de jiffy en maceta

Una vez que tenemos la planta en su maceta, la llevamos inmediatamente debajo del foco.
Muchos de vosotros nos preguntáis a menudo cómo saber cuál es la altura adecuada para colocar el foco en una zona de cultivo.
A continuación os hacemos un pequeño esquema fácil y rápido.


Primer día: a 1 metro del foco.
Segundo día: a 80 cm del foco.
Tercer día: 60 cm del foco.
Cuarto día: colocamos el foco lo más bajo posible sin que la temperatura (a la altura de la copa de la planta) suba por encima de 24ºC.


Cuando la planta ya ha crecido unos 25 cm, se cambia de maceta y se pasa a otra de 6, 7, 11 litros… según vuestras preferencias.
Una vez que la planta está en su maceta definitiva, tened en cuenta que la temperatura en la parte superior de la planta debería oscilar entre 22ºC y 24ºC durante el día y, como mucho, 5ºC menos durante la noche. Si, para mantener esta temperatura, tenéis que poner el foco muy alto, la planta se os espigará mucho. En este caso deberíais meter algún ventilador que mueva el aire para intentar reducir la temperatura. Si con esta solución sigue estando la temperatura muy alta, será necesario instalar un aire acondicionado que suministre aire más fresco.


Si por la noche la temperatura baja por debajo de esos 5ºC de diferencia respecto al día que os hemos comentado anteriormente, deberíais incorporar algún calentador. A veces es suficiente con hacer las horas de apagado de la luz durante nuestro día (en el que la temperatura ambiente es más alta) y encender las luces durante nuestras horas de noche, en el que la temperatura ambiente es más baja. Dependerá de vuestra localización, estación del año, etc.
Y ahora… a cultivar!!